Crímenes Ibéricos

Crímenes Ibéricos

Crímenes Ibéricos

En las ciudades pequeñas, o en las ciudades que todavía no han aprendido a disimular, hay crímenes que no terminan cuando se recoge el cadáver. Siguen vivos en los bares, en las portadas, en los pasillos de los juzgados, en los silencios de quienes vieron demasiado y en la fama torcida de quien, aun sin condena por ese hecho concreto, ya nunca vuelve a caminar por su ciudad como un hombre cualquiera. El asesinato de Ángeles García Dionis, cometido en Almería en marzo de 1985, pertenece a esa categoría. Fue un crimen a tiros, en plena calle, frente a uno de los cines del imperio empresarial de su exmarido, Juan Asensio Rodríguez. Y, desde el primer minuto, la ciudad creyó saber quién estaba detrás. La Policía lo detuvo pocas horas después. Dos hijos de la víctima lo señalaron. La prensa recogió viejas amenazas, un ataque previo contra la pareja sentimental de Ángeles y una batalla soterrada por el dinero, el control y la humillación. Pero el caso, en lo estrictamente judicial, se movió en un terreno mucho más resbaladizo: testigos que no llegaron a reconocerlo con firmeza ante el juez, ausencia del arma homicida y una libertad incondicional por falta de pruebas que dejó el crimen suspendido en un lugar inquietante, a medio camino entre la certeza social y la insuficiencia penal. Años después, la figura de Asensio se volvería todavía más oscura cuando fue condenado por el asesinato de un socio belga y, mucho más tarde, él mismo apareció ejecutado en el portal de su casa. Todo eso proyecta una luz siniestra sobre aquella noche de 1985. Pero conviene empezar por donde siempre se debe empezar: por la víctima, por el contexto y por una calle de Almería en la que alguien se acercó a una mujer de 47 años y le disparó a bocajarro.

Publicando desde 2020 • 195 episodios

Hace 2 horas • Episodio 68

El crimen del cine de Almería

En las ciudades pequeñas, o en las ciudades que todavía no han aprendido a disimular, hay crímenes que no terminan cuando se recoge el cadáver. Siguen vivos en los bares, en las portadas, en los pasillos de los juzgados, en los silencios de quienes vieron demasiado y en la fama torcida de quien, aun sin condena por ese hecho concreto, ya nunca vuelve a caminar por su ciudad como un hombre cualquiera. El asesinato de Ángeles García Dionis, cometido en Almería en marzo de 1985, pertenece a esa categoría. Fue un crimen a tiros, en plena calle, frente a uno de los cines del imperio empresarial de su exmarido, Juan Asensio Rodríguez. Y, desde el primer minuto, la ciudad creyó saber quién estaba detrás. La Policía lo detuvo pocas horas después. Dos hijos de la víctima lo señalaron. La prensa recogió viejas amenazas, un ataque previo contra la pareja sentimental de Ángeles y una batalla soterrada por el dinero, el control y la humillación. Pero el caso, en lo estrictamente judicial, se movió en un terreno mucho más resbaladizo: testigos que no llegaron a reconocerlo con firmeza ante el juez, ausencia del arma homicida y una libertad incondicional por falta de pruebas que dejó el crimen suspendido en un lugar inquietante, a medio camino entre la certeza social y la insuficiencia penal. Años después, la figura de Asensio se volvería todavía más oscura cuando fue condenado por el asesinato de un socio belga y, mucho más tarde, él mismo apareció ejecutado en el portal de su casa. Todo eso proyecta una luz siniestra sobre aquella noche de 1985. Pero conviene empezar por donde siempre se debe empezar: por la víctima, por el contexto y por una calle de Almería en la que alguien se acercó a una mujer de 47 años y le disparó a bocajarro.

Narrado por Marc Truco y dirigido por Joan Prats

Una producción de Abbcast

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