
Ciencia y Saber
Una nueva piel artificial con más de 10.000 sensores permite a los robots detectar presión con enorme precisión, manipular objetos delicados y reaccionar ante estímulos potencialmente dañinos, como el contacto con una aguja.
Publicando desde 2020 • 195 episodios
En 44 minutos • Episodio 755
Los robots empiezan a tener piel: ya pueden notar dónde les haces daño y apartarse
Una nueva piel artificial con más de 10.000 sensores permite a los robots detectar presión con enorme precisión, manipular objetos delicados y reaccionar ante estímulos potencialmente dañinos, como el contacto con una aguja.
En este episodio de Ciencia y Saber explicamos cómo funciona esta piel iontrónica, por qué puede construir auténticos “mapas táctiles” a gran velocidad y cómo permite a una máquina protegerse físicamente del entorno. Pero hay un matiz esencial: el robot no siente dolor. Detecta un estímulo peligroso y responde, algo más cercano a la nocicepción que al sufrimiento consciente.
La gran pregunta es inevitable: ¿cuánto cambiarán los robots cuando, además de ver y escuchar, empiecen a percibir el mundo a través de todo su cuerpo?
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