
Ciencia y Saber
Durante mucho tiempo hemos explicado la inteligencia humana mirando casi siempre a las neuronas. Son las grandes protagonistas de la historia: las células que transmiten señales eléctricas, construyen circuitos, almacenan recuerdos, procesan lenguaje y permiten imaginar mundos que no existen. Pero un nuevo estudio publicado en Neuron en 2026 propone una idea más sutil y quizá más inquietante: una parte de lo que nos hizo humanos pudo depender también de unas células del cerebro que durante décadas fueron consideradas casi personal de limpieza. La microglía.
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En 49 minutos • Episodio 733
El gen que ralentizó tu cerebro para hacerte más inteligente
Durante mucho tiempo hemos explicado la inteligencia humana mirando casi siempre a las neuronas. Son las grandes protagonistas de la historia: las células que transmiten señales eléctricas, construyen circuitos, almacenan recuerdos, procesan lenguaje y permiten imaginar mundos que no existen. Pero un nuevo estudio publicado en Neuron en 2026 propone una idea más sutil y quizá más inquietante: una parte de lo que nos hizo humanos pudo depender también de unas células del cerebro que durante décadas fueron consideradas casi personal de limpieza. La microglía.
El estudio analiza unas copias genéticas específicamente humanas llamadas SRGAP2B y SRGAP2C. Estas copias proceden de duplicaciones de un gen ancestral, SRGAP2A, y ya se sabía que podían influir en el desarrollo de las neuronas corticales, aumentando la densidad sináptica y prolongando su maduración. Lo nuevo es que los investigadores han demostrado que estas copias humanas también actúan en la microglía y sincronizan su maduración lenta con la de las neuronas. En humanos, ciertos programas de maduración de la microglía pueden alcanzar su punto máximo alrededor de los seis años, mientras que en ratones procesos comparables ocurren alrededor de los veinte días posnatales.
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