
Ciencia y Saber
Pensemos en una intervención médica completamente distinta a lo habitual. No hay bisturí, no hay grandes cortes y el cirujano no necesita introducir herramientas rígidas hasta el tejido afectado. En su lugar, el tratamiento comienza con la inyección de miles de partículas microscópicas capaces de desplazarse por conductos, cavidades y espacios inaccesibles para cualquier instrumento convencional.
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Hace 22 horas • Episodio 731
Miles de robots podrían entrar en tu sangre y convertirse en una máquina
Pensemos en una intervención médica completamente distinta a lo habitual. No hay bisturí, no hay grandes cortes y el cirujano no necesita introducir herramientas rígidas hasta el tejido afectado. En su lugar, el tratamiento comienza con la inyección de miles de partículas microscópicas capaces de desplazarse por conductos, cavidades y espacios inaccesibles para cualquier instrumento convencional.
Al principio viajan protegidas dentro de una cápsula biodegradable. El médico observa su recorrido mediante sistemas de imagen y dirige el conjunto utilizando campos magnéticos generados desde el exterior del cuerpo. Cuando la cápsula alcanza el lugar indicado, comienza a deshacerse. Entonces libera su carga y las partículas se agrupan.
No forman una fila ordenada ni un robot con cabeza, brazos y piernas. Se comportan como un enjambre.
Pueden concentrarse, dispersarse, girar, deformarse para atravesar un espacio estrecho y volver a reunirse después. En un futuro todavía lejano, esa multitud podría formar temporalmente una barrera para cerrar una hemorragia, un parche sobre una lesión cardíaca, una válvula provisional o una estructura capaz de penetrar en un tumor.
La medicina no introduciría una máquina completa dentro del cuerpo.
La construiría una vez que sus piezas hubieran llegado al destino.
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