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Un hallazgo arqueológico revolucionario acaba de cambiar lo que creíamos saber sobre el origen del juego, el azar y el pensamiento probabilístico. Un estudio publicado en American Antiquity demuestra que los primeros dados conocidos no surgieron en Mesopotamia ni en sociedades complejas, sino entre cazadores-recolectores nativos de América del Norte hace más de 12.000 años.
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Hace 2 horas • Episodio 679
Cómo los cazadores-recolectores inventaron los juegos de azar
Un hallazgo arqueológico revolucionario acaba de cambiar lo que creíamos saber sobre el origen del juego, el azar y el pensamiento probabilístico. Un estudio publicado en American Antiquity demuestra que los primeros dados conocidos no surgieron en Mesopotamia ni en sociedades complejas, sino entre cazadores-recolectores nativos de América del Norte hace más de 12.000 años.
Lejos de ser simples objetos lúdicos, estos dados —pequeñas piezas de hueso con dos caras diferenciadas— estaban diseñados deliberadamente para generar resultados aleatorios, lo que implica una comprensión práctica del azar miles de años antes de lo que se pensaba.
El estudio ha identificado más de 600 de estos artefactos repartidos por todo el continente, revelando que los juegos de azar eran una práctica cultural extendida y duradera. Pero lo más sorprendente no es su antigüedad, sino su función: estos juegos servían como herramientas sociales para negociar, intercambiar bienes, crear alianzas y gestionar conflictos en sociedades sin estructuras formales.
Este descubrimiento no solo adelanta en más de 6.000 años el origen del uso del azar, sino que obliga a replantear la historia del pensamiento humano: la probabilidad, uno de los pilares de la ciencia moderna, podría haber comenzado no en academias ni imperios, sino en los campamentos de la Edad de Hielo.
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